A Punto quiere ser un referente del turismo gastronómico

Roberta Bruno es una de las cuatro mujeres que regentan A Punto. El espacio, ubicado en el madrileño barrio de Chueca, es más que una librería especializada en gastronomía. También es una sala de lectura y un lugar donde aprender a cocinar. Y no se queda ahí, quiere expandirse. En un perfecto español, esta napolitana de ojos claros explica con pasión que la idea es “comerse los libros literalmente e intentar sacar de ellos aromas, sabores, texturas”. La polivalencia del “centro cultural del gusto” exige el reparto de funciones: Roberta se encarga del marketing y las redes sociales; Sara Cucala lleva la comunicación; Aída Peral organiza la librería y Ana Lorente la cocina.

 

– ¿Cada una de vosotras aportáis una idea? ¿La sometéis a debate?

Cada una de nosotras tiene su misión e intentamos poner en común cosas. Nos reunimos cada dos semanas y hacemos una lluvia de ideas.

– ¿No es una locura?

Sí, claro, por supuesto. Es una locura muchas cosas: abrir en el año 2008 cuando empezaba la crisis; abrir una librería con la tendencia que hay con el libro electrónico; juntar a cuatro socias también es una locura, cada una con su cabeza, su vida…

– ¿Cómo nació el proyecto?

La idea surgió en 2004. Sara Cucala y Ana Lorente recorrieron el mundo en busca de sitios originales. Encontraron en Viena, Roma,  Bolonia y Portugal sitios parecidos a lo que es A Punto: librerías especializadas en gastronomía pero que tuvieran algo más, como una cafetería o un espacio para estar leyendo. En ningún lugar encontraron una escuela de cocina. Era el paso que hacía falta para completar la idea de librería gastronómica pero relacionada con alguna actividad que no fueran solo los libros.

– En Madrid no había nada parecido…

No. En España seguimos siendo los únicos que se dedican a escuela de cocina y librería.

– ¿Teníais previsto que A Punto fuera un lugar  familiar?

Sí. De hecho, cuando bajas a la cocina es como si estuvieras en la de tu casa. Queríamos que fuera un lugar acogedor, que en ningún momento diera la sensación de estar en un sitio elitista donde no se puede tocar, comer beber, donde todo es carísimo. Queríamos que la gente se sintiera a gusto.

– ¿Habéis notado un interés creciente hacia los libros gastronómico? ¿El público responde?

El público responde sobre todo cuando se habla de autores famosos. Hemos tenido, por ejemplo, a Martín Berasategui presentando su último libro y la verdad es que ha tenido muy buena acogida. El más vendido es el último de Ferrán Adriá, La comida de la familia, que ha sido un boom de ventas desde Navidades. Se agotó la primera edición en diez días y la verdad es que se sigue vendiendo muchísimo. Antes, el más vendido era la dieta Dunkan. Las necesidades de las personas son muy estacionales. La dieta o las obras sobre gazpachos son de verano; en invierno, sin embargo, libros de sopa.

Roberta Bruno constata un aumento en la venta de literatura gastronómica, una sección importante en la librería, pero asegura que los libros que gozan de más éxito son los que tratan sobre los grandes cocineros. Lo achaca a un tipo de público que acude muy a menudo a la tienda, “profesionales que compran libros para documentarse, en busca de ideas o técnicas nuevas”. Pero hay clásicos que nunca pasan de moda. La marketing manager de A Punto confiesa que 1080 recetas de Simone Ortega se sigue vendiendo  y que muchas abuelas compran la última edición, ilustrada por Mariscal, porque regalaron el suyo a sus nietas.

– ¿Crees que la edición de libros gastronómicos debe ser algo más que recetarios?

Desde luego. Estoy de acuerdo en que un libro de recetas debe transmitir un estilo de vida. Es un poco lo que está intentando Jamie Oliver con sus obras. Ahora es la tendencia. De hecho, cada vez nos llegan más libros muy parecidos al estilo Jamie Oliver y son los que más éxito tienen.

– ¿Por qué gusta tanto la gastronomía?

Porque es la necesidad primaria de todo el mundo y es una manera de desconectar de todo lo demás. Y como tienes que cocinar, ¿por qué no disfrutar de ello?

– Recomienda un libro y una película sobre gastronomía.

Me ha gustado mucho La batalla por el vino y el amor. Cómo salvé al mundo de la parkerización de Alice Feiring. Es la historia de esta periodista que se recorre el planeta observando la globalización del mundo del vino por culpa del crítico de vinos más famoso del mundo. Es un ensayo muy interesante.

La película que me gusta mucho es Estómago. Me parece divertida y llena de colores. Es una historia ligera, una comedia y está muy bien entrelazado el tema gastronómico con la trama de la película.

– ¿Tenéis proyectos en mente?

Muchos. Expandirnos por toda España y enfocarnos a un público extranjero. Lo que más nos gustaría es que A Punto se convierta en un referente a nivel de turismo gastronómico. Intentamos expandirnos en el sentido de organizar rutas por toda España y viajes gastronómicos por Madrid. Para el verano tenemos pensado un campamento gastronómico para niños y adolescentes.

En el tema de libros, lo mismo. Intentamos que en cada ciudad haya un pequeño espacio A Punto en tiendas delicatessen o en lugares dedicados al mundo de la gastronomía.

“Un libro de recetas debe transmitir un estilo de vida”

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