La Cocina Futurista

“Se sueña y se obra según aquello que se bebe y se come”

F.T. Marinetti

"Cocina Futurista Manifiesto Marinetti Vanguardia"

Según la definición del periodista Pau Arenós, la Cocina Tecnoemocional se basa en un diálogo iniciado por los cocineros con científicos, antropólogos, filósofos, periodistas, historiadores y artistas. Pero hubo un tiempo en el que los artistas fueron los que conversaron en los fogones para “modificar radicalmente la alimentación”. Es lo que se llamó la Cocina Futurista.

El 28 de diciembre de 1930 la Gazzetta del Popolo de Turín publicó el Manifiesto de la Cocina Futurista, movimiento de vanguardia liderado por Marinetti. Era el “optimismo a la mesa” frente al deprimente pánico que generaba la crisis económica mundial que se vivía en esos momentos. Lo que querían los futuristas era hacer más fuerte y dinámica a la raza mediante la inteligencia, la fantasía y la creatividad. Romper con la tradición, renovar el sistema alimentario que en Italia estaba representado por la pasta.

"Cocina Futurista Gazzetta del Popolo Turín"

La pastasciutta fue la diana en la que los cocineros futuristas centraron sus ataques contra la tradición culinaria. Marinetti asegura que es un alimento que engorda, embrutece, engaña en su capacidad nutritiva, hace a la gente escéptica, lenta y pesimista. El doctor Signorelli dice que es un alimento que se engulle, no se mastica, lo que provoca desgano, inactividad nostálgica y neutralismo. Además, promovieron la abolición de las viejas combinaciones para experimentar con las nuevas, aunque fueran absurdas o descabelladas. A los futuristas no les importan los reproches porque su intención era inventar cosas nuevas.

En el Manifiesto de la Cocina Futurista se enumeran las características que debe tener la comida perfecta:

  • Armonía entre la decoración de la mesa con los sabores y colores de las viandas.
  • Originalidad de las viandas como el Salmón de Alaska al rayo de sol con salsa Marte o la Perdiz a la Montañesa con salsa Venus.
  • Creación de complejos plásticos que exciten la fantasía. Un ejemplo es El Carneplástico, una albóndiga gigante ideada por el pintor Fillia rellena por once variedades de verduras cocidas que representa los paisajes italianos.
  • Abolición del tenedor y del cuchillo para estos complejos plásticos.
  • Uso de perfumes antes de cada vianda.
  • Uso de la música y de la poesía.
  • Eliminar la elocuencia y la política en la mesa.
  • Presentación de platos que no se comerán para favorecer la curiosidad, la sorpresa y la fantasía.
  • Bocados que contengan muchos sabores en pocos instantes.
  • Introducción de instrumentos científicos en la cocina como ozonizadores, lámparas ultravioleta o aparatos de destilación a presión ordinaria y al  vacío.
Muchos de estos preceptos me recuerdan a las características de la Cocina de Vanguardia o Cocina Tecnoemocional, a los talleres de chefs como Adúriz o Paco Roncero donde se juega con elementos audiovisuales o cacharros de última tecnología para crear emociones en el comensal. 80 años después de que los artistas se metieran en las cocinas para establecer una alimentación apropiada a una “vida cada vez más aérea y veloz”, los cocineros han salido al encuentro de los artistas.
Son tiempos inciertos. Son tiempos radicales de vanguardia y revolución.
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